sábado, 25 de diciembre de 2010

¡Felices fiestas!

Muchas gracias por haber seguido y apoyado el blog en este primer año.

¡Los mejores deseos para todos!

jueves, 9 de diciembre de 2010

I don't understand Art está en Facebook!


No sé si esto es modernizarse, pero bueno, a buscar y darle muchos 'like' o 'me gusta'!!!

Los artículos están en inglés y en español ¡Aparte hay muchos links y cosas nuevas todos los días para refrescarnos la memoria y ver hacia el futuro también!


Saludos, lectores.

lunes, 6 de diciembre de 2010

La vanidad es arena movediza


Vano1, na. (Del lat. vanus).
 1. adj. Inútil, infructuoso o sin efecto.
2. adj. Arrogante, presuntuoso, envanecido.
3. adj. Insubsistente, poco durable o estable.


Diciembre llegó, y con él, muchas cosas llegan a su fin. Parece ayer que me estaba derritiendo en año nuevo o que le pedí a mi hermano que me inscribiera en curso de historia del arte (yo no podía porque no estaba). Henos aquí… la vela se está apagando, otra vez, recordándonos que nos estamos poniendo más grandes mientras el tiempo vuela.

Estos últimos meses estuve ocupada y por eso descuidé el blog un poco; entonces pensé que terminar esta etapa (mi primer año del curso) era la mejor excusa para desoxidar mi escritura. Me pregunté: “de todo lo que aprendí en el año: ¿Qué es lo que realmente me impresionó o sorprendió?” dos cosas me vinieron a la mente: las catacumbas romanas de los siglos II y III d. C. y las Vanitas del siglo XVII. No es de estrañar ya que ambas presentan símboloso alusiones; elementos que son los que generalmente me atraen.

De cualquier manera, por esto es que las vanitas (algunas mejor conocidas como naturalezas muertas) me sorprendieron: Aparentemente, hay más en ellas que objetos misceláneos esparcidos por ahí en la penumbra:
Las vanitas hablan de la futilidad y brevedad de la vida terrenal y simbolizan cómo la muerte vendrá y nos llevará a todos y cada uno sin discriminar. Un tanto trágico, no?

QUIS EVADET? ¿Quién la evita (a la muerte)?

Para describir y simbolizar nuestro corto paso por la tierra, se usaron varios elementos:

• Pompas de jabón, ruinas, flores marchitándose, velas apagándose, humo y viento representan lo efímero de las cosas.
• Cráneos y esqueletos, la muerte
• Los espejos, cómo la imagen es un engaño de la realidad
• Relojes y serpientes representan el tiempo
• Libros, instrumentos científicos, materiales y herramientas, joyas, coronas, armas, vasijas, cartas, e instrumentos musicales, representan nuestra existencia terrenal
• Y finalmente, las espigas simbolizan la resurrección

La vida estaba siendo reevaluada.
¿Qué significa todo? ¿Por qué estamos acá? ¿Para qué estamos acá si todo eventualmente se va? Leonardo cita a Ovidio cuando dice: “¡Oh, tiempo, que destruyes todas las cosas, y vejez llena de envidia, que lo consumes todo!”1. esta conciencia del tiempo que pasa trae consigo tanto desesperación como confort, que se encontraba en la vida del más allá, en la resurrección. Arcadia se convirtió en el epítome de un mundo perfecto e ideal, y era allí que yacía la belleza de la eternidad.

Hay un poco de vanidad en las vanitas, también. Y esa está en el arte en sí mismo. El arte sobrevive a todos: las esculturas, edificios, pinturas, vasijas, incluso en ruinas; sobreviven al más longevo y aún a la muerte. La muerte ahora también se convierte en efímera y minimizada ante la grandeza del arte.

¿Eran las vanitas composiciones profundas, reflexivas y melancólicas? ¿O una manera de acercar a los fieles a la vida del más allá? ¿Una manera de despojarse de los bienes y entregarse a Dios?

Como siempre, la respuesta es personal. Supongo que en tiempos de conflicto (como lo fueron el siglo XVII y estos de ahora) tendemos a reflexionar sobre cuán frágil es la vida y cómo queremos atesorar cada momento de ella. También asumo que muchos sufrientes se aferran a la esperanza de una mejor suerte en la próxima vida.

Cualquiera que fuere la respuesta, las vanitas siguen muy vivas y conmovedoras.

(1)Ovidio, Metamorfósis, Libro XV

_________________________________________________________________________________

Bibliografía:
  • Bialostocki, Jan, "Arte y Vanitas", en: Estilo e iconografía. Contribución a una ciencia de las artes. Barcelona, Barral Editores, 1973, pp. 185-226.
  • http://en.wikipedia.org/wiki/Arkadia

Vanus, a, um: vacío, inútil
Vanidad. (Del lat. vanĭtas, -ātis).
1. f. Cualidad de vano1.
2. f. Arrogancia, presunción, envanecimiento.
3. f. Caducidad de las cosas de este mundo

jueves, 4 de noviembre de 2010

Belleza y felicidad (o The beauty and the best)

¿Saben qué es hermoso?


Tomar vino (preferiblemente malbec; y nada de una copa… no, ¡media botella!). Mirar mis fotos amateurs de mis amigos y los lugares que recorrí, los momentos en que tomé esas fotos; estar pensando en cómo estará fulanito y que aparezca, recibir flores de mis alumnos; lo mejor es cuando, finalizando la clase -cuando ya están todos exhaustos a las 9.15 de la noche de viernes-, les sale hablar fluidamente ¡y aplicando lo nuevo! Eso es la gloria absoluta (después de eso celebro con vino, claro).

Ver películas de Disney, de Francella y Disi; y voy a decirlo: aunque muchos desconozcan… ¡El Show de La Tarde con Marley y Florencia Peña! Era fabuloso (hoy vi un clip en youtube y no podía parar de llorar de la risa)… estirar el cachete a mi hermano (perdón pero lo disfruto mucho), a mi perro… ¡cómo amo a Arturo! Pasear en el auto con mi hermano, aunque muchas veces discutamos; que me hinche las pelotas para jugar al ping-pong… la verdad es que a veces me gusta que la gente me moleste, que se ría de mí… me encanta hacer reír a otros; ¡incluso cuando me enojo! Siempre entre mis “insultos” tiro algún chiste o aludo a algo gracioso. A veces también me gusta estar triste, debo confesar; porque sé que estoy. Más me gustan los días en que de hecho quiero despertarme (¡no pasa tan seguido!), igual. Esos días altamente enérgicos, que no paro de hacer cosas, me encanta estar a las corridas aunque putee incesantemente, ¡mentira! Lo disfrutoooo, ¡casi tanto como disfruto de quejarme! Jajaja.

Amo a mis amigos, lo digo muy poco, pero es así. Los amo porque son gente que habla con respeto, generosa, arriesgada, bien intencionados, celebran los triunfos y se fuman mi mal humor cuando estoy para atrás. Nada mejor que los kioskeros que dan monedas, los taxistas que dan cambio, la gente que quizás no conocés y te da cambio, la gente que te ayuda en la calle cuando estás más perdido que turco en la neblina, los buenos profesores, las recepcionistas buena onda, los vendedores que sonríen; en fin, ¡gente que te hace la vida menos estresante! La gente que no grita cuando habla, que sonríe, los que quieren compartir experiencias, los que siempre tienen ganas de hacer cosas (no es mi caso), los que hablan bien de otras personas, los que se quejan pero de una manera divertida, los que se ríen de sí mismos, que no se toman tan en serio, la gente creativa, curiosa, la que se comunica bien, la gente que sabe cuando callarse, los que tratan con cuidado, los que se preocupan, los que se ocupan, la que no es pretenciosa, que se muestra como es, genuina… con esos me da gusto pasar el tiempo y crear momentos.

¿Saben qué nuevo fetiche descubrí? Elgourmet.com. ¡Es todo! Amo la comida, y hay chefs muy copados: el chileno que recorre Escocia e Irlanda probando Whiskys (no me gusta el whisky pero ¡me dan ganas de darle otra chance!), la chica de Rico & Liviano, Fernando Trocca y su idola amiga, la Fontán; y lo mejor para el final: ¡Olivier y Bruno! Con cualquier cosa que dijera me quedaría corta, dejémoslo en “¡cómo me divierten y que hermoso acento!…y la comida, bueh, ni hablar”. Aprendí, a raíz de este hallazgo, que puedo cocinar algo aparte de brownies! Y que me encanta cocinar. ¿Quién lo hubiera dicho? Pero no me gusta cocinar para mí, me aburre, me encanta que mis amigos sean mis conejillos de indias y prueben las recetas y tips que adopté. ¿Qué hay mejor que una buena comida bien acompañado (con vino, claro ;))?

Hablando de comida y buena compañia, amo los jueves en la casa de mi abuela, y amo a mi familia. Aunque a veces reniegue, me queje, me embole; sepan que sé que son lo mejor que puedo pedir (ok y acá me estoy emocionando, qué onda...), los admiro y adoro.
¿Qué más? Salir los días de lluvia, quedarme en casa todo un día por lo menos, coparme con una canción y escucharla ad infinitum por días enteros (o semanas… ha pasado), planear viajes, viajar, ir al aeropuerto (pero no a despedir a nadie, por favor), hace la valija, ¡deshacer la valija!, dejarse maravillar, pensar que uno tiene todo el tiempo del mundo, salir a la noche con amigos… la noche: un capítulo aparte.

La noche siempre tuvo un atractivo especial: todos duermen, es silenciosa, oscura… eso la hace hermosa… y propicia. De noche estudio, leo, escribo, o simplemente me fumo un cigarrillo en el balcón, se me ocurren las mejores ideas, he pasado excelentes momentos que luego la mañana arruina, es fresca, implica una renovación, tiene hasta rico olor. Se conocen personajes nuevos y muy distintos. La noche y yo nos queremos mucho.

¿Otro capítulo aparte? El Arte. Y la Historia. Mis primeros amores: no me pregunten por qué, pero puedo leer sobre eso por horas; tengo los mejores recuerdos de mis momentos más nerd en la biblioteca de Madrid estudiando horas (y de mi recreo que me tomaba con mi café y pepito, ¡ñam!). El arte y la historia son algo perenne, que siempre van a estar ahí. Y siempre van a ser bellos porque siempre podrán ser reinterpretados y vistos desde otra perspectiva.

El olor a Villa Gesell, el olor a pasto recién cortado, o ese olor a whisky y sudor que emanan ciertos hombres… (Suspiro)… ¡los hombres!, he sido catalogada hasta de misógina (no lo soy) por mi amor a ellos, y, de nuevo, no importa cuanto me enoje o me queje o putee; me encantan. El olor a comida que viene de la casa de los vecinos, el olor a comida de mi abuela, a mis vegetales salteados (aunque no sé si son tan buenos, ojo), ¡a vino!, Arturo recién bañado, libros viejos, el aroma que sale de las lavanderías…

Sentir la ropa recién lavada sobre el cuerpo, me encanta el sonido de las tijeras cortando papel, el sonido del silencio (como dijeron Simon & Garfunkel), dormir bien calentita y aplastada por frazadas.

Y muchas cosas más. Ah, sí, para que no digan que me hice la tonta… amo los extranjeros, lo dije. Amo su apertura mental (claro, siempre hay alguno que escapa a la regla, eh!), que estén relajados, disfrutando, eso en general quiere decir que están sonrientes y de buen humor; y que estén en Argentina o en donde sea también que son gente curiosa y con iniciativa.

Un beso afectuoso.

viernes, 8 de octubre de 2010

Odio todo

Madam Mim
Odio el sol; odio las faltas de ortografía, las detesto, la gente con faltas de ortografía me parece ignorante y estúpida, ¡¿cómo puede alguien escribir ‘dulCura’?!, pero, ¿vos sos idiota? Que retardo mental, por favor. Detesto la gente que grita, aborrezco la gente que usa anteojos de sol a la noche, los comunistas, los guevaristas, los conchetos, los top, los snob, los posers, los wannabes, la falta de humildad, la mala educación, la falta de caballerosidad, la gente que vive a dieta, las cirugías estéticas, el mal sexo… ¡cómo odio el mal sexo! ¡Y cuán común es! Repudio los hombres mentirosos, los hombres chamulleros, los hombres cobardes: sí, odio la cobardía, me enerva la falta de bolas.

Desprecio la resignación, la comodidad, la falta de entrega, la falta de dedicación, el no cumplir, la falta de honradez, la ineptitud, la ineficiencia, la negligencia, la falta de palabra. Que todo sea efímero, el no compromiso, las fobias, la hipocresía, la injusticia me vuelve loca, ¡me pone los pelos! Las distancias, las cosas sin terminar, la falta de posibilidades, el encierro, las aglomeraciones de gente, los shoppings los sábados a la tarde, las parrillas esas con manteles blancos y vasos copita con la panera en el medio, el bife con ensalada, la ensalada mixta, Berlitz, las manzanas, el carnaval carioca, las baladas latinas, el olor en Buenos Aires en verano, el microcentro, los pantalones de poliéster, la monotonía.

Me exasperan soberanamente la inseguridad, las drogas, la inoperancia, sentir impotencia, los traicioneros, los envidiosos, los asesinos, los violadores, los abusadores, los golpeadores, los bebés que no se callan nunca, ¡la gente que no se calla nunca!, los perros chiquitos que ladran como si se hubieran tragado un silbato, las apariencias, los mensajes de texto; que me digan ‘cuidate’ –la concha de tu madre, ¿tan mal me ves que me decís que me cuide? ¿Te parece que me voy a enfermar? ¿O qué?-, la gente que no respeta los espacios personales, los que te hablan a un centímetro de la cara, los que te tocan cuando hablan, los que se creen tus mejores amigos y ni te conocen, los hiperkinéticos, los tacaños, los convenidos, los codiciosos, los ególatras, los egocéntricos, los consentidos, los complacientes, los sinvergüenza, los impunes, los irrespetuosos, los altaneros, los bravucones, los malcriados, la gente que habla al pedo, la que no se ríe de ella misma, la que no tiene humor.

Madam Mim enferma
 Me enferma sentir ausencias, la falta de tacto, de sensibilidad, de sensatez, me enferman los prejuicios, la falta de ética, la impuntualidad, las excusas, la incertidumbre me pone los pelos de punta, la falta de imaginación, la falta de creatividad... la falta en sí misma.

Más que nada, eso, las carencias son algo que me angustia muchísimo. Soy una persona muy afortunada, y así como odio tantas cosas, hay muchas otras que no me enajenan tanto. Pero hoy no quiero quedarme callada cuando hay tanto que sí lo hace.

martes, 14 de septiembre de 2010

Ernst Ludwig Kirchner


Bathers Throwing Reeds
 BATHERS THROWING REEDS

DEL PORTFOLIO DIE BRÜCKE V, 1909


Tengo pocas palabras en este momento, pero en breve volveré con Todo Sobre Kirchner...

Saludos.

miércoles, 18 de agosto de 2010

Ta Matete (El Mercado) - Paul Gauguin a.k.a 'Walking Like a Tahitian'

Ta Matete - "We're Not Going To The Market Today", 1892.
 “Painting is the most beautiful of all arts. In it, all sensations are condensed; contemplating it, everyone can create a story at the will of his imagination and –with a single glance-have his soul invaded by the most profound recollections; no effort of memory, everything is summed up in one instant.”1

Un hombre hace no mucho me dijo que hay que saber separar la persona de su obra. Estábamos hablando de Roman Polanski, ese director de cine que no puede volver a Estados Unidos por tener una causa abierta por abuso de menores. “The Ghost Writer”, su última película -que al principio me resistía a ver por rechazo- es, digo, de pronto, me parece: un peliculón.

Parece que tenía razón. Hay que saber separar.

Paul Gauguin fue un clásico estereotipo por el cual una (ok… yo por lo menos) perdería la cabeza: inteligente, culto, aventurero, sensato a veces, necio otras, apasionado la mayoría, (de lo que deducimos también, claro, tenía una debilidad de carnes)… “un curioso de la vida” ;). Pero aparte de todo esto fue también un padre y un esoso abandónico que en su autobúsqueda en las tierras primitivas, también jugueteó con menores -algo que en esos lugares no estaba mal visto-.

Un poco de Historia: Cuando Gauguin decide escapar de su realidad, se va a la tierra de los “primitivos”, curiosamente, aquella donde se sentía más sí mismo. Que no nos extrañe; después de todo, nuestro amigo Paul tiene raíces latinas; su abuela era Flora Tristán, cuyo tío había sido virrey del Perú. Y no sólo eso, ya desde tiempos de Flora, su familia tenía una clara tendencia política izquierdista (bueh… al final, parece que últimamente eso también va en la descripción anterior!). Paul nace en 1848, durante la revuelta en París, y en 1849 su familia huye hacia el Perú. Allí pasaría él los primeros 6 años de su vida. De nuevo en Orleans y tras varios intentos fallidos de fugarse de su hogar, un adolescente Paul Gauguin se enlista como pilotín en un barco carguero donde pasaría otros 5 años de su vida luego de los que al regresar; se encuentra con un hogar deshecho y bajo la tutela del vecino y amigo español Gustavo Arosa, que ejerce una gran influencia sobre él tanto artísticamente como profesionalmente. El sr. Arosa era un ávido coleccionista de arte: Delacroix, Pisarro, Corot, Courbet… todos ellos colgaban de sus paredes. Asimismo, fue él quien lo introdujo en la banca; donde conoce a Emile Schuffenecker, otro aficionado al arte, que luego abandona la banca para trabajar como profesor de dibujo en el Lycée Michelet. Inmerso ahora en el mundo del arte, se siente cada vez más atrapado en su vida –casado con la danesa Mette, un par de hijos, trabajando en la banca-; hasta que decide abandonar su ocupación microcentrista, y así todo el resto, para irse a vivir como el salvaje que decía sentirse:

“El salvaje es decididamente mejor que nosotros. Te equivocaste una vez en decir que estaba errado en llamarme un salvaje. Es cierto, no obstante; lo soy. Y los civilizados lo prevén, pues no hay nada sorprendente o confuso en mi obra excepto este salvaje-a-pesar-de-mi-mismo. (…) Es por eso que la soledad no debe ser aconsejada para todos, ya que uno debe tener fuerza para ser capaz de soportarla y actuar solo.”2

Y se fue a Tahiti.

Como uno de los precursores del simbolismo pictórico (para mayor información, referirse a http://es.wikipedia.org/wiki/Simbolismo), veía la realidad y la pintura desde otro punto de vista. Solía decir, respecto del color –y esto es un reflejo de su salvajismo-:

“De qué color ves este árbol? Es realmente verde? Usa verde, entonces, el más bello de tu paleta. Y esa sombra, un tanto azul? No temas pintarla lo más azul posible.”


“(…) Los colores son más explicativos aún, aunque menos variados (que las líneas) por su poder sobre el ojo. Los hay tonos nobles, ordinarios, armonías tranquilas, consoladoras, otras que excitan por su vigor.”

Finalmente, su postulado era que la pintura debía ser un portador de ideas y por ello subordinarse al color; e incluso decía a su buen amigo Schuffenecker: “Un consejo: no pintes mucho de la naturaleza. El arte es una abstracción; deriva esta abstracción de la naturaleza mientras sueñas ante ella y piensa más en la creación que resultará de ella.”

En Ta Matete podemos ver un conjunto de manchas cromáticas que subconscientemente tiene un efecto en nosotros. El simbolismo de alguna forma derivará en abstracción, lo que me lleva a recodar mi primer post, donde yo me preguntaba, si no entendía el arte, porqué Malevich me parecía un genio. La abstracción siempre me atrajo.

mi chancho
Cuando volví de mi viaje, tuve un alumno americano que me hizo una especie de test psicológico que le había enseñado un amigo suyo (si, en las clases podemos jugar, gente, por qué no?); me hizo dibujar un chancho. Claro, ustedes pensarán “la diseñadora… hizo un gran dibujo!”… “soy simbolista!” le dije.

La Historia también siempre me atrajo, entonces no es casualidad, que me sienta curiosa por la obra que creo uno de los padres de la abstracción –siemmmmpre yendo al fondo de la cuestión-! Y no está demás mencionar que luego de la muerte de Gauguin, fueron encontradas en su choza una serie de estampas japonesas, una reproducción de Olimpia de Manet…y… una pintura de las XVIII dinastía Tebana (Egipto) cuyo original se encuentra en el British Museum, y que… claramente, le sirvió como modelo de Ta Matete. (Los Egipcios son todo!)

Retomo la cita con la que abrí este post:

“La pintura es la más Hermosa de las artes. En ella, todas las sensaciones están condensadas; contemplándola, todos pueden crear una historia a voluntad de su imaginación y –con una sola mirada- dejar invadir su alma de los más profundos recuerdos; sin esfuerzo de memoria, todo es sintetizado en un instante.”

Estamos empezando a entender el arte?

"Ta Matete", para quién os escribe, es tener 6 años y estar en Disney Walking Like An Egyptian con mi mamá y mi abuela, es crecer en una familia de mujeres, es mi mamá, mi abuela, mi tía, Marta y su admiración a i tacchini (los tacos) de Ela, mis primas, Gilmore Girls!, Sex & The City, The Bangles, Veruca Salt, las Spice Girls... y mis amigas :)...

Qué ven ustedes? Y un desafío… a las mujeres, cuál de éstas son? Y a los hombres… a cuál eligen?


Notas:
1. De “Notes Synthetiques”, ca. 1880.
2. Carta a Charles Morice, Atuana, Islas Marquesas, abril 1903.

Bibliografía:
• “Theories Of Modern Art”; Herschel B. Chipp. University of California Press, London, 1986
• “Gauguin: Vida y Obra – Noa Noa – Cartas”. Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1970.
• Historia Universal del Arte III”; Pischel, Gina. Noguer, Barcelona, 1967.
• Arte Moderno: El Posimpresionismo”; Russoli, Franco. Viscontea. Buenos Aires, 1980.

domingo, 25 de julio de 2010

Delirious

My Delirious friend.
Que tengo pocas ganas de escribir y le quiero dar un giro al blog. Pero me cuesta. Ud. Sabe, los cambios me cuestan, sólo llegan después de llamados telefónicos que dan paso a sueños reveladores, o poemas desubicados que alteran mis humores ya endebles. Me gustaría mucho decir algo, pero lo único que tengo en mi cabeza es una canción en repeat ad infinitum; lo único que realmente quiero hacer, es compartirla.

Delirious… poco sé de música house, pero creo que esta canción podría caer en ese género. La escuché por primera vez el jueves, empecé a moverme hasta que Jime me dijo: “Delirious! Es Guetta!” y dije, “con razón! Guetta te banco. Me haces mover… como diría Rick Astley: You Move Me”. De repente todo el vomito terapéutico en el que nos encontrábamos pasó a segundo plano.

Porque eso hace una buena canción. Por popera, rockera, punk, que sea, finalmente se trata de estar en el lugar adecuado, en el momento indicado. Los resabios de esos instantes se saborean a través de las notas, los estribillos, las cosas que uno va descubriendo cuando ya es la quinta millonésima vez que se escucha el tema; y así como reaparecen… con el tiempo me calmo… y paso al próximo momento, o me remito a otro, y la vida se sigue así, una sucesión de escenas que se vuelven memorables y quedan impregnadas, acompañadas de todo lo que podamos para evocarlas lo más vívidamente posible.

El cambio está por venir.

martes, 6 de julio de 2010

La Joven Mártir - Paul Delaroche (1855)

Empecé borradores de este artículo en los lugares más insólitos… en un boliche un martes (sí Sr. Patovica, efectivamente, estoy escribiendo!), en la sala de espera de la ginecóloga (por dios y la señora que no para de toser y la fuentecita feng shui!), en la casa de un amigo (vale avisar que te fuiste y me dejaste sin computadora NI televisión!)… de todos los borradores saqué algo, pero supongo que lo que quiero decir contado esta anécdota, es que “La Joven Mártir” me acompañó todo este tiempo… y que no fue fácil llegar aquí.


En Febrero del 2004 tuve la buena fortuna de viajar a Europa y hacer un tour acelerado por la bella París (y discúlpenme, pero los Franceses NO son antipáticos!). Es en esa oportunidad que pude estar frente al Escriba Sentado, la Nike de Samotracia y La Joven Mártir, entre otros que se encuentran en el Louvre. Al encontrarme con la última, mi flameante paso (parecía recorriendo El Escorial con Paul: EL Greco… El Greco de nuevo… unas donuts!… las criptas…turistas que nos arruinan el ritmo…la que está vacía…listo!) se detuvo, y así también el tiempo. Tan atónita quedé que no pude ni retener el nombre del artista.


Se llamaba Paul Delaroche.


Monsieur Delaroche nació en 1797 –ocho años después de la Revolución Francesa- en París y en 1835 se casó con la que sería el amor de su vida: Louise Vernet (hija de Horace Vernet, otro artista entonces director de la academia Francesa en Roma y uno de los precursores del Romanticismo). En 1855, un año antes de su muerte y 10 después de la de su mujer, realiza esta obra.


Pero a qué nos referimos con Romanticismo? Qué es ser romántico?


Si somos un joven de unos veintitantos en el 2010, quizás romántico sea ir a ver una película de Pixar con la cita de turno o escuchar Coldplay; pero en el Siglo XIX, el romántico era el resultado de la confluencia de diversos motores sociales:


Hacia fines del Siglo XVIII se habían comenzado a gestar ideales que, en detrimento de la clase noble, culminaron en los hechos que hicieron a la Revolución Francesa en 1789. El hartazgo del exceso, que fue el principal motor de estos sucesos, fue bien acompañado por arte Neoclásico: como buenos hijos de la razón –el siglo XVIII fue llamado el “siglo de la razón” o “de las luces”-, los artistas encontraban en los modelos clásicos de Grecia y Roma (quizás impulsados por el descubrimiento de las ruinas de Pompeya y Herculano a mediados de siglo) la mesura de que carecía la monarquía en aquel momento.


Hubo un grupo de Neoclásicos, sin embargo, que se alejaba del resto, pues si bien tenían gusto por las ruinas clásicas o la arquitectura de fantasía, denotaban un tono nostálgico que los hacía tender más hacia la subjetividad y el sentimiento, en vez de la racionalización y universalidad; entre ellos estaba Joseph-Marie Vien, antecesor de Horace Vernet en el puesto de director de la Academia francesa en Roma. No obstante, El neoclasicismo siguió siendo la escuela aceptada oficialmente por L’Acedemie Royale de Peintre et de Sculpture, en tanto que con sus grandes pinturas históricas, continuaba representando el ideal que había llevado a la revolución, y la idea de un arte clásico no perecedero.


Pero los tiempos cambian, y aparejados con los nuevos sistemas de gobierno en Francia (Restauración, Monarquía Parlamentaria, República Parlamentaria, etc.) y las alteraciones en la vida cotidiana que acompañan la revolución industrial surgen nuevos sentimientos y maneras de expresar lo vivido. Esta idea de nuevos sentires podría resumirse en las palabras Progreso y Libertad, lo que significa el quiebre con el dominio de la aristocracia y el avance personal del burgués al ir convirtiéndose en dueño (sueno como un comercial del Banco Hipotecario); conceptos recíprocos y estrechamente ligados al aumento del valor material.


El deterioro físico causado por el trabajo en las fábricas se convertía en una amenaza para la raza y a su vez, el poco tiempo pasado en familia dificultaba cada vez más la comunicación; los valores cambiaban: tierra-fábrica, campo-industria, subsistencia-excedente, familia-trabajo, razón-sentimiento.


En este período de cambio no es de extrañar que veamos una exaltación del sentimiento dramático, y es justamente en esa exaltación que encontramos el exponente principal de los que llamamos Románticos. El valor máximo no es ya, como se había expuesto previamente, lo racional, sino lo sentimental… y cómo no habría de serlo? Si nada tenía explicación? Los avances se desarrollaban de modo que ningún trabajador, mucho menos un empleador, pudiera detenerse a reflexionar sobre lo que sucedía.


Lo único que el hombre podía hacer entonces, era dejarse ser y ser lo más natural posible (contradictoriamente, la naturalidad es exacerbada como principio fundamental del romántico); se da en el pensamiento y en la representación artística una búsqueda de retorno al mundo natural, a un hombre más primitivo e instintivo, y en última instancia, religioso.


El rito de la religión de la Iglesia Católica Romana volvería a florecer. Lo místico y tradicional de éste saciaba la imaginación y sed de belleza de los románticos. A su vez, cumple un rol crucial en el desarrollo del sentir elevado, ya que dará la ilusión de dar una vuelta a los orígenes de una Europa unida que se había erigido con una cultura propia durante la Edad Media (aaahhh… esos “buenos” tiempos de antes…), a diferencia de aquella de los últimos siglos, del S.XVII en adelante, en que se había nutrido de ideas importadas de oriente y difundidas gracias a, por ejemplo, la publicación de los “Principios de Confucio” y la Chinoiserie –mobiliario de estética china-.


Entre este grupo de melancólicos encontramos a M. Paul Delaroche y su Joven Mártir, también llamada “Joven Mártir Ahogada en el Tíber Durante el Reinado de Diocleciano”. Si Sólo nos detenemos en el título podemos rescatar la siguiente información: estamos frente una santa cristiana de principios del Siglo IV.


Por esas épocas, Diocleciano, Maximiano, Galerio y Constancio (miembros de la Tetrarquía reinante) pretendían restaurar la “edad de oro” del Imperio Romano –algo así como los burgueses refugiándose en el medievalismo para contrarrestar los nuevos cambios?-, en parte eliminando los nuevos ideales que traía el moderno culto cristiano, que se enajenaba del resto fomentando la disgregación social. El método fue terminante: se los persiguió, se les rescindieron los derechos legales, fueron obligados a practicar los cultos tradicionales, y, finalmente, cuando estos procedimientos no resultaron suficientes, se ordenó su sacrificio colectivo u ejecución.


Frente a la joven Mártir no podemos ignorar el contexto que rodea al artista. Dícese que Monieur Paul no pudo nunca recuperarse de la pérdida de su mujer, sobre la que basó su “Cabeza de Ángel”, y que luego de su muerte recurrió más y más a la religión.


Ante Louise, como llamaremos a esta joven, es inevitable sentirse turbado y la vez atraído por la idea de una muerte tan trágicamente apacible, concepto contradictorio y a la vez o por eso-… tan romántico!... Se nos presenta tan bella, pura, intocada (muere ahogada, no bajo las manos de alguien), angelical y fuerte… Personalmente, me remite a una idola de mi niñez: La Bella Durmiente; cuya figura, coincidentemente, reaparece gracias a Tchaikovski a fines del S. XIX –basada en las historias folklóricas de las mártires cristianas y Brynhildr, personaje de la mitología escandinava, transcriptas y transformadas por Perrault en 1697 y los hermanos Grimm en 1810-.


Si bien la Aurora/Rosa (La Bella Durmiente!) que conocemos gracias al maravilloso mundo de Disney tiene un sentido romántico más S.XX, no deja de ser romántico y calladamente apasionado.


Si miramos más detenidamente, en el fondo de la obra podemos entrever más figuras: una embarcación amarrada a nuestra izquierda, y atrás, tres figuras humanas; una pareja apoyándose en un hombre físicamente mayor, aparentemente en busca de consuelo. Quiénes son? Serán sus padres? será él con sus padres? Será el hombro consolador Dios? Será su verdugo?...


El amor, la pérdida, la espera, la soledad, la muerte…son ideas aterradoras, paralizantes –quizás razón por la que este artículo me llevó tanto tiempo-, que gracias a la delicadeza y calidez con que son representadas en esta escena se nos hacen tolerables y hasta deseables (más deseables las hace Disney! A las mujeres: quién no quisiera ser revivida por ese ideal príncipe Felipe? ;) ). Contrapuesto a sus contemporáneos (Delacroix, Géricault), la manera en que la tragedia es representada tan inmóvilmente descoloca, y justamente la razón por la cual el artista ha caído en el olvido como un mero “pintor histórico”; pero su ‘silencio’ habla más que mil scorzos. No necesitamos cuerpos retorcidos, rostros agonizantes ni elevación para sentir el dramatismo ni la angustia en esta obra. Es una expresión de dolor ahogado, un intento de reconciliación con la inevitabilidad de la muerte, la pérdida del amado; y es allí dónde quedamos sin habla; contemplándola por un momento eterno. Intentando a su vez –quizás como él en su momento- no dejarla ir.


Un lejano amigo mío solía decir que toda relación es un reflejo de nosotros mismos. No lo entendí en su momento; pero si nos lo permitimos, ésa es la relación que podemos tener con el arte. La Joven Mártir es un personaje altamente relatable -con que uno se puede identificar- en tanto mantenemos un diálogo con ella, con su autor, y a su vez con nosotros mismos.


Ese diálogo en silencio, esa reflexión, las preguntas y los miedos, son quizás aquello que me asaltó cuando la conocí y que sólo hoy puedo ver. Así como lo que me dijo mi lejano amigo.

Bibliografía:


• “El Arte y El Hombre III”; Huyghe, René. Larousse, Vittoria, 1967.
• “History of The World”, W.N.Weech, M.A. Odhams Limited Press ltd, London.
• “Historia de la Pintura”, Hourticq, Louis. Eudeba, Buenos Aires, 1964.
• “Historia Universal de la Pintura –del tardo barroco al modernismo-“, Junquera, Juan José. Espasa, 2001.
• “La Era de la Revolución: 1789-1848”, Hobsbawm, Eric. Crítica, Buenos Aires, 2001.
• “La Necesidad del Arte” Fischer, Ernst. Península, Barcelona, 2001.
• “Paul Delaroche: History Painted” Bann, Stephen. Princeton University Press, 1997.
• www.wikipedia.com
• www.enotes.com/oxfort-art-encyclopedia/delaroche-paul
• http://encyclopedia.thefreedictionary.com/19th+century
www.thuto.org/ubh/ub/h202/fr19p1.htm

Próxima entrega: post impresionismo: Paul Gauguin!

miércoles, 19 de mayo de 2010

Cabeza de Medusa - Caravaggio (1596)

Decir que la tarea de desmenuzar la Cabeza de Medusa de Caravaggio -que encontramos en la Galleria degli Uffizi en Florencia- es difícil es una completa subestimación. Difícil ni empieza a describirlo.


Después de harta investigación sobre el objeto de estudio, finalmente la pregunta que debería haber sido la intentada responder primeramente fue, paradójicamente, la última a la que me remití: Por qué la Medusa? Por qué mi fascinación con ella? Sin saber tanto, desde un principio, me llamó la atención. Las respuestas que obtuve mediante mi búsqueda resultaron en un momento confusas, el conocimiento resultó abrumador y absorbente; hay tantas concepciones e interpretaciones de su figura como escuelas, épocas, y finalmente, como sucede con toda apreciación: personas.

El personaje de Medusa nace en la mitología Griega: una Gorgona (dios monstruoso –como, cabe aclarar, son todos los dioses de la antigüedad, que no eran como los interpretan las religiones más “modernas”, benevolentes; sino todo lo contrario, dignos de ser temidos, con los que había que congraciarse-), hermana de otras dos, aunque la única mortal; que era descripta como de aspecto horrible: su cabeza estaba rodeada de serpientes y estaban armadas con grandes colmillos semejantes a los de un jabalí, sus manos eran de bronce, y tenían alas de oro; sus ojos centellaban y echaban una mirada tan penetrante que cualquiera que las mirase quedaba convertido en piedra. Nadie se animaba a acercarse a ellas salvo Poseidón, quién deja embarazada a Medusa, y de su unión nacen Pegaso (el caballo alado de Seiya) y Crisaor (un gigante de oro que no fue tan famoso).

Realmente una descripción atemorizante… pero a su vez poderosa, y a ojos de quién os escribe, con algunos aspectos un tanto admirables: las alas de oro y la mirada penetrante sugieren tanto temor como algo muy deseable: el respeto. Quizás por eso de pequeña sentí una afinidad con ella. Quizás desde entonces, como la niña tímida –aunque resulte difícil de creer, sí… lo soy- que miraba y observaba todo desde el rincón, deseaba que alguien encontrara en su (mi) figura alguien digno de respeto; justamente por esa manera un tanto particular de observar el mundo.

La descripción del relato mitológico Romano, sin embargo, es un tanto más benevolente con la pobre horrenda Medusa: Ovidio cuenta que Medusa era originalmente una bella solterona (pobre Medu, ese adjetivo es más espantoso que ella!), sacerdotisa del templo de Atenea; pero que cuando ella y Poseidón se acostaron en el templo, la enfurecida Atenea transformó sus cabellos en serpientes e hizo su cara tan horrible al ojo que su mera contemplación convertía a quién la mirara en piedra. No estaría demás mencionar que Atenea es una diosa ambigua: Es una diosa de la paz que hace la guerra. Sus atributos son el escudo (sobre el cual llevaba la cabeza cortada de Medusa que le había dado Perseo), la lanza, y égida. Es ingeniosa y protege a las hilanderas, los tejedores y las bordadoras –incluso más irónico para mí, la versión modernizada de ese conjunto de personajes-.

Creo que lo que quiero decir es que aquí, en quien expone, encontramos un poco de Medusa y un poco de Atenea y que esta ambigüedad, me atrevo a decir, se extiende a todos los seres.
Llegando al S.XX la figura de la Medusa es retomada por Freud en su grupo de ensayos publicado póstumamente llamado “Sexualidad y la Psicología del Amor”. En él, Freud interpreta la cabeza de Medusa como los genitales femeninos y el terror que causa en el niño descubrirlos por primera vez, generando el temor a su castración; terror que a su vez es mitigado por la presencia de las serpientes, una alegoría claramente fálica… OK, no vamos a descartar esta interpretación, más aún cuando podemos establecer una clara relación entre los mitos Griegos y la sexualidad humana (Edipo, Antígona… les suenan?); sin embargo, la haremos a un lado por el momento.


Quizás resulte aún más interesante y también un tanto más banal, la interpretación dada por las feministas del S.XX, grupo del que, otra vez, quien me conoce sabrá no soy muy partidaria. La imagen de la cabeza de la Medusa, sin el respaldo del mito, representa para este grupo la ira femenina… con eso si me puedo relacionar! Cómo es el dicho? “me están por salir canas verdes”? si me habrá pasado! Oh, Medusa! Cuánto tenemos en común en lo que la ira respecta!

Pero qué es la ira sino la impotencia? La angustia? El horror?

La cabeza de Medusa de Caravaggio representa ese mismo instante en que ella se encuentra con su propio reflejo, y se da cuenta de su espantosa imagen, y no sólo eso, sino que está desmembrada…y muriendo.


Caravaggio manifestó su devoción religiosa desde un punto de vista completamente nuevo que rompió con los cánones de la época -Contrarreforma-. Quisiera decir que adhiero a su sentir cuando decía que los Manieristas eran pobres de espíritu. Él meditó sobre las enseñanzas de los grandes maestros (Rafael, Tintoretto y Miguel Ángel) y les dio una interpretación propia: en ese momento estaba en auge la pintura histórica: aquella que relataba hechos históricos cristianos, antiguos, o mitológicos, y se llama de esa manera porque no representa exclusivamente acontecimientos, sino narra una historia. Cuando vemos una escena de Caravaggio, eso mismo es lo que vemos, una escena, suspendida en el tiempo, no nos narra la historia. Optó por dejar que el observador completara el relato con su propia imaginación e conclusión. No hay más que lo que se ve y a la vez… lo hay todo.

Este efecto lo consigue gracias a su inusual uso de la luz. Constante, surgida de un único haz. A su vez, su innovación –que podemos observar en otras obras de él- consistió en en vestir a sus personajes con ropajes modernos, y no fastuosos, sino que sus modelos eran personas comunes del pueblo (por eso llamado artista popular), recordando que la llamada de Cristo podría producirse igualmente aquí, ahora, de repente y dirigirse a cualquiera de nosotros. De esta prolífica obra, me gustaría destacar su “San Jerónimo Escribiendo” y “La Magdalena”.


Resulta curioso cómo, si bien casi siempre rechacé la religión; siempre fui buena amiga de Caravaggio, aún antes de enterarme de su carácter indómito –con el cual simpatizo, desde ya-; y aún más curioso, como, aunque siempre rechacé a los desagradables ofidios, la imagen de Medusa siempre despertó fascinación y me acompañó.


Finalmente, puede decirse que es verdad, que del odio al amor hay un solo paso, y uno no es excluyente del otro: todo es ambiguo. Y a eso –me atrevo a universalizar- nos remite esta obra.

Repito: fascinación, perplejidad, horror, angustia, ira, petrificación, fantasía, terror, etc., y por último, identificación. Nos hace mirarnos a nosotros mismos. Paradójicamente, no es un reflejo de ella lo que vemos en este escudo; sino un poderoso, profundo y reflexivo reflejo de nosotros mismos enfrentados a nuestros propios demonios
.




Bibliografía:

Hay un libro que cuyo nombre está faltando pero sin duda lo buscaré y le haré justicia lo antes posible.

próxima entrega: se aceptan sugerencias.

viernes, 30 de abril de 2010

El Entierro del Conde de Orgaz - El Greco

“yo tengo fe
porque yo creo en dios”
"Yo tengo Fe"; Palito Ortega, 1974.

Como Palito, mucha gente tiene fe en Dios.
Yo no.
Tampoco, por ende, tengo fe en la Iglesia Católica (ni ningún otro “representante”).

Sinceramente cuando fue mi turno de encontrarme cara a cara con El Entierro del Conde de Orgaz, lo único que pude pensar fue “y yo esperé hasta las 4 para entrar gratis por ser de la comunidad –y me olvide el pasaporte!!!-, tuve que pagar finalmente 2,50 euros para ver esto?”.

Mi madre, cabe aclarar, es una gran admiradora de este cuadro y la obra del artista que lo pintó: El Greco. No podía dejar de preguntarme: ¿Qué le ve a este cuadro? Cabe aclarar también, que El Greco fue muy prolífico y por donde se quiera en España uno se encuentra con sus obras, cosa que para alguien que no retiene demasiado la atención –como yo-, se volvió un tanto tedioso, lo que puede haber también influido en mi reacción.

Puede ser, pero la cuestión es que aún revisándolo, todavía me cuesta hacer las paces con él, y esto se me dificultó aún más cuando empecé con la investigación.

Resulta que esta obra fue realizada en 1586, como resultado del encargo del párroco de Santo Tomé en Toledo. Es interesante saber que este encargo a su vez no sucede porque un día el buen señor se sintió con ganas de hacer caridad y gastar dinero en una obra; no. En 1564 (un año después de finalizado el Concilio de Trento), en plena Contrarreforma, dicho párroco (no sé el nombre) descubrió que los vecinos de su comunidad estaban faltando a la manda que había dejado a su muerte el entonces señor de Orgaz -fallecido hacía 200 años- de pagarle anualmente a la iglesia el monto de 2 carneros, 8 pares de gallinas, 2 pellejos de vino, 2 cargas de leña y 800 meravidíes (moneda musulmana medieval); por lo que decide acudir a la cancillería de Valladolid y presentar su denuncia y reclamar lo debido. Finalmente gana el pleito en 1569. Imagínense, le pagaron 200 años de deuda!

No está para nada demás comentar que este señor de Orgaz (entonces una pequeña comunidad) fue un gran benefactor de la iglesia, y se cuenta que el día de su entierro, los mismos San Agustín y San Esteban descendieron del cielo para con sus propias manos colocar el cuerpo del difunto en su sepultura, mientras que los admirados asistentes escuchaban una voz que decía “Tal galardón recibe quien a Dios y a sus santos sirve”.

Continuando con el relato, el buen párroco acude entonces, en 1586, a su vecino artista, El Greco, para encargarle que pintara dicho episodio. Después de varias negociaciones referidas al precio de la obra (al párroco le parecía excesivo el precio y el artista, agravado, apelo a la santa sede y al Papa), en 1587 se finaliza la obra y es emplazada en la parroquia.

Innegable es el talento académico del artista, la maestría con la que maneja el color, las formas y las luces. Características propias, que en principio eran compartidas por los artistas llamados manieristas. Como él, ellos se alejaban del fiel retrato de la naturaleza (como era tradicional hacerlo), para pasar a un plano donde la imaginación cobrara más importancia a la hora de enaltecer la misma, así como a la misma ‘fe’. Podemos encontrar ejemplo de esto en “El Juicio Final”, de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina. A la muerte de Miguel Ángel y Rafael, los más grandes artistas al momento, sus seguidores siguieron la dirección que éstos había
n tomado y la llevaron a su máxima expresión para agregar dramatismo en una época que podemos no menormente llamar dramática: Lutero revolucionó la Iglesia Católica y la religión como se vivía hasta el momento y muchas vidas se perdieron enfrentándolo. Finalmente se llama a un concilio en Trento para poder determinar cuál era la dirección que la iglesia tomaría a partir de ese momento; y en él se decidió, entre otras cosas, que el Protestantismo se separaría de la Iglesia Católica Romana, que los sacerdotes no podrían contraer matrimonio, y que quedaría abolida la venta de las indulgencias –lo que debe haber dolido mucho, ya que los fondos iban a construir el mayor hogar de la Iglesia, San Pedro-.

Aquellos que apoyaban a la Iglesia católica sintieron en sus entrañas arder el fervor religioso más que nunca durante esta lucha, y de ello la exageración de los cuerpos, las formas, los movimientos, y el color; aún así fue difícil hacerse camino para el pobre Greco, cuya máxima ambición era ser pintor de la corte, pero que no consiguió porque su expresividad fue demasiado para el sobrio Felipe II. En El Entierro del Conde de Orgaz, podemos ver su fervor en todo su esplendor.

Me gustaría mencionar que durante la investigación surgió un concepto que me parece apropiado mencionar ya que podría ser aplicable a esta obra, y es el de tótem. Freud relata que en las sociedades primitivas australianas, el tótem era el símbolo familiar (la familia entendida como una comunidad; en la que uno llamaba ‘padre’ o ‘madre’ a quienes potencialmente tuvieran la edad suficiente para serlo, ‘hermana/o’ a sus pares, etc.) que era erigido como recordatorio de la severidad del castigo que recibiría quien no se abstuviera de respetar el tabú impuesto por este: el incesto.

Podríamos, con una delgada línea, trazar cierto paralelismo entre estas sociedades y la Iglesia (hola!: “padres”, “madres”, “hermanos”, “hermanas”, dígale NO al sexo entre feligreses); y ver a ésta como una obra totémica en tanto funciona como recordatorio de aquel benefactor que dictaminó que se le pagara a la parroquia y, más importante, de la justicia hecha cuando se le pagó lo adeudado.

Me pregunto qué obra totémica se realizará ahora que la imagen de la Iglesia católica está nuevamente sufriendo a causa de las denuncias que fueron expuestas en los últimos meses de los abusos de los ‘padres’ de esta familia religiosa.

Si bien, entonces, la maestría de la ejecución es indiscutible, no resulta enaltecedora para quien les escribe. Esta vez, el resultado es lamentablemente el opuesto; una enajenación; y en todo caso, en vez de poder comprenderla, siento que cada vez estoy más sumida en la confusión: no entiendo la religión, la fe… creo que este blog no debería ya llamarse “No Entiendo el Arte”, sino “No Entiendo el Mundo”.


Bibliografía:

martes, 23 de febrero de 2010

Vigelandsparken


Vigelandsparken, Oslo, Noruega.
Todo un parque con esculturas del sr. Vigeland.
Queda lindo!
Así que después de este impasse, volveré a la biblioteca a atacar a Bizancio. Gracias fluru por la info!! está genial!
Saludos.

martes, 9 de febrero de 2010

La Columna de Trajano

Hace ya 4 horas que estoy luchando con mi computadora. Ok, esto no es gracioso, irónicamente, no sólo tengo un troyano, sino una gran cantidad de bárbaros al ataque en mi computadora. Algo así como los Dacios amenazando las fronteras Romanas en el siglo I d.C. Así comienza nuestra historia: Trajano y yo combatiendo, desplegando toda nuestra infantería y fuerzas contra los que nos amenazan y atentan contra nuestra paz.

Me gustaría agregar que aparte del inconveniente viral, este racconto se me hace especialmente difícil ya que sería realmente una hazaña superar a mi fuente, el gran Lino Rossi y su excelente traductor; su detallada explicación de todo lo relativo a la Columna en “Trajan’s Column and The Dacian Wars” ha llegado a emocionarme hasta las lágrimas (siempre en los momentos más inoportunos, Ana, en la biblioteca simplemente NO DA!); por ende, este artículo tratará humildemente de homenajear a éste.

Situémonos ante un ente cilindro de 30 metros de altura. Colorido, decorado con incrustaciones de oro y bronce, 17 cilindros de mármol superpuestos sobre un pedestal cuadrado de 5,10 metros de lado. En uno de ellos, una puerta nos lleva hacia el cuarto donde se encuentran las urnas doradas de Trajano y su mujer, Plotina. Dentro del conducto interior, una escalera iluminada por 43 pequeñas ventanas nos lleva hacia el súmmum, la estatua de bronce de Trajano. Es el año 113 d.C. y esta maravillosa obra se ha construido en memoria y homenaje al triunfo de Roma sobre los Dacios y su conductor, el emperador Trajano.

Si miramos más detenidamente, encontramos que esta pieza nos quiere contar una historia. De manera espiralada hacia lo alto encontramos que se nos relata la historia de cómo Trajano llevó a los romanos hacia la victoria ante Dacia en las guerras de los años 101-106 d.C. En forma de historieta, o storyboard, seguiremos este relato a modo de un rollo de película. No es necesario saber leer o escribir para seguir una historia contada a través de imágenes, no? Me siguen? Esto es accesible a todos!

Las guerras: Hacia el fin del Siglo I d.C. el poderío militar y la evolución civil de Roma habían alcanzado su clímax. La historia ilustrada en la columna está centrada en el bastante grande territorio de Dacia, más allá del curso del Danubio (parte de actual Rumania), habitada por diversos grupos étnicos como los Germanos, Sármatas o Tracianos; bárbaros a ojos de los romanos. No lo eran tan así, como demostraban su orgullo ‘nacional’, galantería, organización y Actividad económica. En lo que respecta la religión, y si me permiten, esto es lo más interesante; adoraban al dios Zamolxis, practicaban ritos orgiásticos y secretos (incluyendo sacrificios humanos), y creían firmemente en la vida celestial como recompensa a aquellos que como guerreros y por ende héroes, daban la vida por su país. La muerte era así encontrada voluntariamente por los guerreros que se negaban a rendir, recurriendo a suicidios tanto individuales como masivos.

Esto sólo nos demuestra que tipo de determinado y corajudo ejército sería con el que se encontrasen los romanos durante su campaña.

Desde el año 85, éstos representaron una constante amenaza en la frontera noroeste del imperio, y consecutivos conflictos armados que se sucedieron por 15 años dejaron muy dañado al poderío militar romano; esto es, hasta que Trajano, en el año 98, se dio cuenta que la diplomacia (también intentada) no sería la manera y decidió declarar la guerra. En hacerlo (y ganarla) desplegó sus cualidades como comandante y organizador, líder político y planeador económico que lo hicieron grande.

No sería una subestimación decir que el ganar estas guerras tuvo un severo impacto en el pueblo romano (y no estamos hablando de un impacto económico ni geográfico); un pueblo tan orgulloso de su ser (que era ser GRANDES –colosales!-). La Columna no es suficiente para conmemorar esta difícilmente obtenida victoria, también encontramos muchas monedas con motivos relacionados a las guerras y un complejo de monumentos conmemorativos encontrados no muy lejos de los campos de batalla.

Quisiera enfocar la atención por un momento en que esta Columna se debe observar bajo la perspectiva de una gran celebración al ejército, cuyo emperador dedica ‘a la memoria del os más valientes de los hombres que murieron por la república’. Ellos son los protagonistas en esta historia ilustrada, no tanto así el drama per se, lo que se demuestra en la casi excesiva riqueza de las escenas que muestran la ingeniería de campo y trabajos militares, en contraposición con las escenas en las que de hecho se representa la batalla.

La Columna cuenta con 23 espirales que cuentan con un promedio de 7 escenas cada uno. No me adentraré en los detalles de cada una, mas me gustaría compartir un resumen destacando escenas que me han llamado especialmente la atención:

Corre Marzo del año 101 y los romanos se preparan: desembarcan y comienzan sus labores de ingeniería civil en las fronteras enemigas; luego avanzan bajo el comando personal de Trajano, aparentemente sin encontrar resistencia Dacia, que ha simulado una retirada. Finalmente cae el primer prisionero de guerra, y luego de mayores avances y establecimientos en territorio enemigo, a la entrada del valle Bistra, la fuerza expedicionaria romana se encuentra con él y se libra la primer batalla; ganada gracias a la asistencia del dios trueno, quien gracias a una tormenta fuerza la retirada de los Dacios, quienes se refugian en un fuerte rodeado de palos en cuya punta se posan cabezas de romanos, posibles antiguas capturas (recuerden que estamos hablando de los antepasados del gran empalador, Vlad III, mejor conocido como Drácula), dragones y otros demonios. En el territorio romano del Danubio se desata una nueva batalla donde soldados romanos heridos se muestran asistidos por médicos griegos; llamativamente, esta es la única escena donde se representa a no romanos realizando actividades ‘técnicas’. Trajano luego, con sus tropas ya reacomodadas, se dirige hacia otro punto de batalla donde nuevamente derrota a su enemigo, quien se retira a los bosques.


Es interesante la yuxtaposición de escenas representadas: mientras a continuación de la retirada de los Dacios vemos a Trajano felicitando y agradeciendo a las tropas llamadas “auxiliares”, entregando condecoraciones a los soldados, con un campo de prisioneros de fondo; a su lado nos encontramos con una aldea Dacia donde mujeres torturan a soldados romanos; contraponiendo así la alegría y recompensa representados en la primera y el dolor y la humillación de la segunda; contrastadas para simbolizar las cambiantes e impredecibles fortunas de los hombres en guerra.

Primavera del año 102, comienzo de la tercera campaña de la primera guerra. Los romanos se lanzan a la ofensiva. Los Dacios finalmente inician la retirada liderados por Descébalo, quien acuerda una tregua pero planea paralelamente una venganza, hecho que descubrimos al ver a los Dacios susurrando entre los bosques entre ellos de manera conspiratoria. Sin embargo, los romanos, ignorantes de esta situación, festejan una vez más el triunfo, la victoria alada formando parte de esta alegoría al triunfo.

Luego de dos años de paz se libra la última guerra, los romanos están a punto de quedar a merced de Descébalo y sus súbditos, hasta que llega Trajano cual Schwarzenegger y salva la situación; en el verano del año 106 sitian la principal ciudad Dacia y finalmente sus pobladores se rinden ante el poderío romano. Los que quedan, incendian lo que resta y se suicidan, de acuerdo a los preceptos de Zamolxis, Descébalo logra escapar. Los romanos continúan avanzando hacia el noroeste donde se encuentran con más detractores Dacios que incluso le dicen donde se encuentra el tesoro de su líder, quien lanza la última ofensiva sin éxito en Octubre y acaba suicidándose, cortándose el cuello. Mientras, los romanos ya se han hecho con el tesoro.

La última escena muestra a los restantes pobladores emprendiendo la retirada, llevando su ganado, dando un último vistazo a lo que fue su hogar, representados como un último homenaje a los inocentes y sus suertes en las guerras.

La Columna es un panegírico, en efecto, a aquellos que se ven involucrados en las guerras. Si bien Trajano siempre es mostrado como figura omnipresente, siempre al frente; como antes hemos aclarado, este monumento se erige no sólo para la figura del emperador, sino a todo aquel que ha participado con el de esta gigante empresa. A todo aquel valiente que ha dado la vida por el orgullo.

Visto desde el siglo XXI podría parecernos ridículo (si bien todavía padecemos de este mal); más no lo era. El orgullo nacional es lo que une al pueblo, y lo que lograron los romanos, más aún bajo el gobierno de Trajano. Unidad y tener la frente en alto, reconociendo a quienes dan la vida por ellos, y a su propia suerte de haber sido defendidos por éstos. No queda más que unirse a este panegírico y sucumbir ante su belleza (tanto estética como alegórica) trascendental y atemporal.


Bibliografía.
  • "Trajan's Column and The Dacian Wars". Rossi, Lino (revised by J. M. C. Toynbee). Thames & Hudson Ltd, London, 1971

sábado, 6 de febrero de 2010

No lo entiendo, pero que lindo es!

Esto es el techo de una habitacion en el alcazar de Segovia. Lo mas lindo que he visto en España hasta ahora.

No puedo hablar demasiado sabiamente sobre esto todavia, pero cuando asi sea, asi sera...valga la redundancia.

Y... es fin de semana, me tomo vacaciones de dos dias; este primero aprovechado en Segovia, lastima que no pudimos acceder a la catedral ya que, en classic Ana & Adriana fashion, llegamos justo 2 minutos tarde. Mañana sera mas intelectual, y de hecho, nose si lo estoy esperand oaun con mas ansias: shopping y cine -Taina y el Sapo-!!!

Buen fin de semana!

viernes, 5 de febrero de 2010

La Victoria de Samotracia, a.k.a. Nike de Samotracia

Samotracia es una isla situada al norte del mar Egeo. Dicha isla despertó interés allá por el siglo XIX por su asociación con lo que se llama el Culto a los Grandes Dioses; o misterios de Samotracia.

Cuál es la naturaleza de estos misterios? Sucede que en Samotracia (contrario a lo que uno naturalmente asumiria) no se registra contacto con la civilización griega hasta el 700 a.C.; lo que se encontró en las excavaciones es un santuario pre-griego sobre cuyos dioses, a los que se refiere como Theoi Megaloni en las inscripciones locales, poco se sabe, y lo que se deduce de ellos parte de escritos griegos. Se asume que era una tríada –dos hombres y una mujer-; y que en el susodicho santuario se realizaban ritos de iniciación.

Es aquí mismo donde, en 1863, la famosa Victoria es encontrada; en un nicho cavado en la ladera de una colina, posada sobre la proa de un navío, sobre una ‘pileta’ (que ayudaba a dar la sensación de flotación de la embarcación), como observando el santuario.


Lo curioso, es que esta dama no pertenece a los Theoi Megaloni, de hecho, es muy griega. Es la representación de la diosa Nike; veladora e invocadora de la victoria y la excelencia moral y física.

Las características estéticas de esta joven indican que nació entre 230 y 170 a.C., pleno período helenístico. Vale recordar que llamamos así a la Grecia que recibe su propia influencia de manos de gobernantes Macedónicos -primero con Filipo II (338 a.C.), luego con Alejandro y, a su muerte, con la dinastía Seléucida; hasta la muerte de Cleopatra y Marco Antonio (30 a.C.)-.

Pero, cómo llego esta escultura al santuario? La cerámica encontrada en el sitio apunta a una conexión con la isla de Rodas, también una inscripción en su base: “Rhodios”, el tipo de embarcación insinuada, y el tipo de mármol utilizado; lo que lleva a creer que fue una creación Rodia en conmemoración a su triunfo naval contra Antioco II de Siria en 190 a.C. Sin embargo, esto no (me) explica cómo ni porque la obra apareció en esta isla.

Otra hipótesis plantea que Samotracia era un sitio muy utilizado por los Macedónicos como santuario, y el fuerte parecido con imágenes representadas en monedas macedónicas hacen pensar que nuestra Nike fuera construida por ellos en 225 a.C. para conmemorar la Batalla de Cos, en la que se gana a la flota de los Ptolomeos egipcios (plena pelea por el control macedónico luego de la muerte de Alejandro).

Contrariamente al periodo clásico, donde predomina la búsqueda de la belleza impertérrita y el balance perfecto, durante el helenismo el artista intenta representar el carácter de su modelo, a menudo explorando temas de índole más dramático como el dolor, el sueño, o la vejez; para cargar de sentimiento a su realización. Los rasgos son más detallados y los ropajes y su caída se representan con mayor exactitud, y hasta de manera exagerada; así también como las expresiones del lenguaje corporal (ver “Fauno barberino”
http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/f/f2/Barberini_Faun_front_Glyptothek_Munich_218_n1.jpg).
Esto es exactamente con lo que nos encontramos al estar frente a Nike de Samotracia, un perfecto ejemplo de dramatismo y emoción. Aun sin rostro ni manos, el ladeo de su cuerpo y los ropajes presionados contra él como paleando los fuertes vientos de altamar que destacan el hiperrealismo anatómico, y la majestuosidad de sus alas desplegadas, nos evoca al sentimiento mismo de la victoria; vemos en ella reflejados a nosotros mismos: esforzados, peleadores, finalmente victoriosos (si, si, seamos positivos) y... admitámoslo, un tanto dramáticos!

Curiosidad: la marca Nike, toma su logo y nombre de esta famosa estatua. Un deleite del marketing.


Bibliografia
· http://www.buzzle.com/articles/nike-of-samothrace-statue.html
· “Theoi Megaloni: The Cult of the Great Gods at Samothrace”. Cole, Susan Guettel. E.J. Brill, Netherlands; 1984.
·
http://maa.missouri.edu/objects/castgallery/castNikeSamothrace.html
· www.louvre.fr
· http://www.mlahanas.de/Greeks/Arts/Nike.htm
· http://www.wikipedia.com/


PROXIMA: LA COLUMNA DE TRAJANO (y promete!)

jueves, 4 de febrero de 2010

El Escriba Sentado II (final)



Finalmente el ejemplar de “El Escriba Sentado” que estaba esperando, no fue de ninguna ayuda. Recurrimos entonces a otras fuentes que han sido de vital ayuda.

detalles tecnicos: La obra fue encontrada en Saqqara en 1850; pero toda la documentación sobre el hallazgo esta perdida. Se supone que pertenece a la IV dinastía, ya que en esa época se representaba a los escribas escribiendo, a partir de la VI, se los represento leyendo. Curiosidad: el escriba esta retratado haciendo su trabajo (atento al dictado como ya vimos), mientras que este tipo de representación se reservaba a hijos o nietos del faraón.

La figura esta realizada en piedra caliza; y lo curioso es el detalle en sus ojos: están realizados en alabastro (cornea), plata (pupilas) y basalto (iris); recubiertos por cristal de roca. También cabe destacar la atención puesta en separar los brazos del torso, algo no muy común. Ciertos elementos son forzados en la pieza para focalizar la atención a ciertos aspectos: una leve desproporción ha sido creada en las caderas y rodillas en pos de conseguir formar un plano en el regazo que diera mayor profundidad y sensación de espacio, llevando la atención a las manos que tan detalladamente han sido esculpidas. Los pies están expuestos en su mayoría, lo que representaba un gran desafío en tanto había que lograr eliminar la inclinación natural en el regazo.

Si bien las estatuas Reales se caracterizan por su realismo, no era así con la estatuaria privada, como ya hemos estipulado. A partir de la IV dinastía, atestiguamos un esfuerzo por captar la vida de los personajes representados. Estas representaciones tienden a personificar el cuerpo humano idealizado bajo sus formas más perfectas; no obstante, en ocasiones sucumbía a la tentación de mostrar los aspectos físicos más aparentes. Este es el caso. Nos encontramos ante un hombre lejos de ser idealizado: no aparenta ser una persona de exultante juventud, de hecho, denota en su rostro el paso de los años por su cara angulosa y sus labios finos; y su cuerpo no es esbelto (seamos delicados, no es que quien les escribe sea Christy Turlington).

Nos encontramos finalmente ante la belleza de lo eterno e imperecedero. Ante el propósito conseguido, la perduración. Y sumidos en un instante de quietud e interrogante. Si se lo mira a los ojos, resulta imposible no preguntarse ante quien se está, que es lo que este personaje está pensando, si es que piensa, pero es que así parece! Parece vivo! Y esa es su majestuosidad.

Bibliografía
· “El Egipto del Imperio Antiguo”. Padró Parcerisa, Josep. Alba, Madrid, 2005
·
www.historiarte.net
· www.louvre.fr
· www.egiptologia.com
PROXIMA: LA VICTORIA DE SAMOTRACIA

miércoles, 3 de febrero de 2010

El Escriba Sentado (parte I)

Al entrar en la sala Cervantes casi estallo de la risa. Durante los 45' que me tomó buscar los libros en el catálogo, llenar las fichitas (dos tipos distintos: una para pedir los libros en esa sede, y otra para pedir que me traigan mañana los de la otra), entregarlas (aparentemente, “signatura” NO quiere decir “firme aquí”), y rehacer las fichitas (era la azul, no la verde! Y poné bien la fecha, los pediste para Abril!); pasé por todos los estadíos conocidos al hombre, especialmente las ganas de huir corriendo… finalmente, gracias a una de las asistentes, prevaleció el humor. Ambas nos tentamos de risa ante tanto que tuve que hacer y rehacer… Finalmente, cuando pude encontrar y sentarme en mi pupitre (nº77) llegan mis libros sobre el Egipto del Imperio Antiguo. El libro sobre el Escriba Sentado tendrá que ser mañana.

Irónicamente, esto es lo primero que leo sobre los escribas en el Antiguo Egipto:

“Mira, abre tus rollos de papiro y conviértete en un hijo educado con los libros provechosos desde un principio, del mismo modo que mi padre me educo a mí con textos que ya eran útiles incluso desde antes que él (existiera) (...). Yo comprendí que esto me favorecía y propiciaba mi ascenso, gracias a mi sabiduría y mi perspicacia (...) Por tanto, conviértete en un hijo formado con libros, pues sea cual sea la posición de un escriba en la Residencia (Real), nunca caerá allí en la miseria”
(Libro de Kemit, XI dinastía)


Comencemos entonces.

La figura del escriba: No asumiré que usted, lector, sabe de lo que se habla aquí, como lo haría mi compañera ex alumna del Mary Graham Narda Lepes: “yo no les tengo que decir cuanta sal poner, ustedes ya saben…”, no. Por tanto, he aquí una descripción de nuestro objeto de estudio.

Algunos estudios recientes estiman que el porcentaje de personas capaces de leer y escribir en el Egipto del Imperio Antiguo era de alrededor de 1 o 2 por ciento de la población masculina. En sus manos estaba la gestión y el control de los recursos del país como representantes del faraon, estos eran los funcionarios y sacerdotes. La escritura era un “asunto de estado”. Entiéndase que la cultura dominante era la oral, lo que explica el desarrollo de soportes expresivos alternativos a la palabra escrita como la iconografía, la arquitectura o la escultura, al objeto de transmitir eficazmente aquellos mensajes ideológicos que la realeza deseaba destinar a sectores más amplios de la sociedad.

Todos los funcionarios eran escribas, y las ventajas que la carrera comportaba –seguridad de la propia existencia, prestigio social y, sobre todo, una mayor o menos proximidad al rey.- hacían de este un empleo especialmente deseable. Ademas, a
l tratarse de una escritura enseñada en los círculos de la realeza y utilizada como vehículo de transmisión de los valores ideológicos de la nobleza, su aprendizaje iba acompañado inexorablemente a la asimilación de estos valores. De ahí su orgullo, como lo transmiten las estatuas de los escribas sentados, atentos a tomar nota del dictado y como a su vez reflejan los textos literarios:

“yo conozco el secreto de los jeroglíficos (palabra divina) y la composición de los rituales ceremoniales. (En cuanto) al repertorio de formulas mágicas, lo domino sin que ninguna me plantee dificultades. Soy, en efecto, un especialista excelente en su oficio y que descolla en sus conocimientos (…)”
(Estela Louvre; XI dinastía)


Que orgullo ser escriba! su orgullo pasaba también por, como se ha estipulado, cumplir con y hacer cumplir la palabra del Faraón, la maat (palabra divina); otros aspectos de la vida del escriba seran parte de la ilustración de unos principios generales, ocurre igualmente con las representaciones humanas, ya que en las representaciones individuales no se reproducen rasgos personales sino las cualidades genéricas asociadas a un grupo social.

Estas representaciones son las que encontramos en las cámaras funerarias de dichos personajes, y nótese que específicamente en el Imperio Antiguo, las obras escultóricas estaban destinadas exclusivamente para este uso, se trataba de cuerpos sustitutos (con más razón, hagamoslos a todos iguales!) que debían estar mágicamente dispuestos a contribuir, según revela una máxima del ritual de embalsamamiento, a que “tu cuerpo dure lo que dura la piedra en la montaña”. Y así era con todo en el Antiguo Egipto (para la posteridad):

“Te hare amar la escritura más que a tu propia madre. Te demostrare su belleza, que es mayor que la de cualquier otro oficio. (…) Mira, no hay ningún oficio en el que uno no reciba ordenes excepto el funcionario, en ese caso es el quien ordena. El saber escribir te será más útil y el trabajo en ella realizado dura una eternidad como las montañas.”
De la enseñanza de Jeti


Todos aquellos que leen estas palabras, son capaces de la producción y reproducción de la palabra escrita. Que sería de nuestro mundo sin ella? No lo sabemos, pero podríamos averiguarlo; hay gente que aparentemente está empecinada a sumirnos en la ignorancia que conlleva la omisión de la escritura. A desmerecer la enseñanza, y a quienes la confieren. Qué triste es el mundo donde el escriba ya no es admirado. Let’s change that.

Podrían argumentar que en estos tiempos de antaño, si bien la escritura era admirada, solo era reservada para la elite, por tanto, la mayoría vivía en la ignorancia; y así se consolidaba, en efecto, su Estado. Bien, así era, y así entonces pretende ser. Aun así, por qué no tomar lo bueno? Sin estos privilegiados no había admiración, por ende no habría ‘arte’, no tendríamos El Escriba Sentado, pero por sobre todo, no tendríamos aspiración.

La palabra, como los escribas, tanto nos ha dado. Y hasta que no tenga en mis manos y haya podido desmenuzar “El Escriba Sentado” (el libro que deben traer de la otra sede), esta es mi conclusión: sin saber del aspecto estético/técnico de la pieza, estamos ante alguien que puede apreciar la belleza y la sabiduría detrás de la palabra escrita y quien la transmite. Y eso es decir mucho. Y por eso, yo lo admiro. Porque, efectivamente, dura una eternidad, como las montañas, sus palabras implicitas resuenan hoy en quien les escribe más que nunca.
Bibliografia:
· "Egipto en El Imperio Antiguo (2650-2150 Antes de Cristo)". Moreno Garcia, Juan Carlos, Bellaterra, Barcelona, 2004.
· "El Antiguo Egipto: 3000 Años de Historia y Cultura del Imperio Faraonico". Eggebrecht, Arne, Plaza & Janes Editores, Barcelona, 1990.