Paul es un buen amigo mío. Una noche vino a cenar a casa y me acompañaba mientras yo cocinaba (algo que raramente hacía por ese entonces, recién empezaba, pero según él –que ofreció tirar las zanahorias que yo estaba rebanando porque pensó que las estaba pelando- la comida quedó buena). Estábamos escuchando mi Ipod, o mejor dicho, mi versión neolítica, un mp3 player; muy a su pesar ya que el no es chico ‘pop’ (le gusta la electrónica). Saltó un tema de Lady Gaga y él dice: ¿y de qué habla Lady Gaga en sus temas? ¿De amor y esas cosas? Con un tono sarcástico –por cierto, es francés así que el tonito como que viene con el combo-.
Y sí. Lady Gaga y la música pop son, entre otras cosas, en su mayoría sobre amor.
Pero el amor es también tema de otros géneros. Así de importante es el amor en nuestras vidas. Pongamos a Florence + The Machine, por ejemplo. Indie rock/indie pop/alternativo, lo que quieran etiquetarla; la mayoría de las canciones en el álbum ‘Lungs’ hablan de amor. ¡Y qué bien lo hace!
Su voz es simplemente increíble, y también lo son la música y las letras poéticas.
No me canso de escucharla. Y por supuesto, esto también, es arte. Porque te levanta, te hace sentir, ME hace querer cantar (o mejor dicho, aullar –o ladrar-), bailar (o sacudir mi cuerpo sin ritmo), tomar, sonreír, llorar, amar…morir… y VIVIR.
Porque todos (ok, la mayoría) vivimos por el amor. Aunque a veces la violencia del día a día nos lo haga olvidar.
Feliz día de San Valentín!
lunes, 14 de febrero de 2011
lunes, 10 de enero de 2011
sábado, 25 de diciembre de 2010
¡Felices fiestas!
Muchas gracias por haber seguido y apoyado el blog en este primer año.
¡Los mejores deseos para todos!
¡Los mejores deseos para todos!
jueves, 9 de diciembre de 2010
I don't understand Art está en Facebook!
No sé si esto es modernizarse, pero bueno, a buscar y darle muchos 'like' o 'me gusta'!!!
Los artículos están en inglés y en español ¡Aparte hay muchos links y cosas nuevas todos los días para refrescarnos la memoria y ver hacia el futuro también!
Saludos, lectores.
lunes, 6 de diciembre de 2010
La vanidad es arena movediza
Vano1, na. (Del lat. vanus).
1. adj. Inútil, infructuoso o sin efecto.
2. adj. Arrogante, presuntuoso, envanecido.
3. adj. Insubsistente, poco durable o estable.
Diciembre llegó, y con él, muchas cosas llegan a su fin. Parece ayer que me estaba derritiendo en año nuevo o que le pedí a mi hermano que me inscribiera en curso de historia del arte (yo no podía porque no estaba). Henos aquí… la vela se está apagando, otra vez, recordándonos que nos estamos poniendo más grandes mientras el tiempo vuela.
Estos últimos meses estuve ocupada y por eso descuidé el blog un poco; entonces pensé que terminar esta etapa (mi primer año del curso) era la mejor excusa para desoxidar mi escritura. Me pregunté: “de todo lo que aprendí en el año: ¿Qué es lo que realmente me impresionó o sorprendió?” dos cosas me vinieron a la mente: las catacumbas romanas de los siglos II y III d. C. y las Vanitas del siglo XVII. No es de estrañar ya que ambas presentan símboloso alusiones; elementos que son los que generalmente me atraen.
De cualquier manera, por esto es que las vanitas (algunas mejor conocidas como naturalezas muertas) me sorprendieron: Aparentemente, hay más en ellas que objetos misceláneos esparcidos por ahí en la penumbra:
QUIS EVADET? ¿Quién la evita (a la muerte)?Para describir y simbolizar nuestro corto paso por la tierra, se usaron varios elementos:
• Pompas de jabón, ruinas, flores marchitándose, velas apagándose, humo y viento representan lo efímero de las cosas.
• Cráneos y esqueletos, la muerte
• Los espejos, cómo la imagen es un engaño de la realidad
• Relojes y serpientes representan el tiempo
• Libros, instrumentos científicos, materiales y herramientas, joyas, coronas, armas, vasijas, cartas, e instrumentos musicales, representan nuestra existencia terrenal
• Y finalmente, las espigas simbolizan la resurrección
La vida estaba siendo reevaluada.
¿Qué significa todo? ¿Por qué estamos acá? ¿Para qué estamos acá si todo eventualmente se va? Leonardo cita a Ovidio cuando dice: “¡Oh, tiempo, que destruyes todas las cosas, y vejez llena de envidia, que lo consumes todo!”1. esta conciencia del tiempo que pasa trae consigo tanto desesperación como confort, que se encontraba en la vida del más allá, en la resurrección. Arcadia se convirtió en el epítome de un mundo perfecto e ideal, y era allí que yacía la belleza de la eternidad.
Hay un poco de vanidad en las vanitas, también. Y esa está en el arte en sí mismo. El arte sobrevive a todos: las esculturas, edificios, pinturas, vasijas, incluso en ruinas; sobreviven al más longevo y aún a la muerte. La muerte ahora también se convierte en efímera y minimizada ante la grandeza del arte.
¿Eran las vanitas composiciones profundas, reflexivas y melancólicas? ¿O una manera de acercar a los fieles a la vida del más allá? ¿Una manera de despojarse de los bienes y entregarse a Dios?
Como siempre, la respuesta es personal. Supongo que en tiempos de conflicto (como lo fueron el siglo XVII y estos de ahora) tendemos a reflexionar sobre cuán frágil es la vida y cómo queremos atesorar cada momento de ella. También asumo que muchos sufrientes se aferran a la esperanza de una mejor suerte en la próxima vida.
Cualquiera que fuere la respuesta, las vanitas siguen muy vivas y conmovedoras.
(1)Ovidio, Metamorfósis, Libro XV
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Bibliografía:
- Bialostocki, Jan, "Arte y Vanitas", en: Estilo e iconografía. Contribución a una ciencia de las artes. Barcelona, Barral Editores, 1973, pp. 185-226.
- http://en.wikipedia.org/wiki/Arkadia
Vanus, a, um: vacío, inútil
Vanidad. (Del lat. vanĭtas, -ātis).
1. f. Cualidad de vano1.
2. f. Arrogancia, presunción, envanecimiento.
3. f. Caducidad de las cosas de este mundo
jueves, 4 de noviembre de 2010
Belleza y felicidad (o The beauty and the best)
¿Saben qué es hermoso?
Ver películas de Disney, de Francella y Disi; y voy a decirlo: aunque muchos desconozcan… ¡El Show de La Tarde con Marley y Florencia Peña! Era fabuloso (hoy vi un clip en youtube y no podía parar de llorar de la risa)… estirar el cachete a mi hermano (perdón pero lo disfruto mucho), a mi perro… ¡cómo amo a Arturo! Pasear en el auto con mi hermano, aunque muchas veces discutamos; que me hinche las pelotas para jugar al ping-pong… la verdad es que a veces me gusta que la gente me moleste, que se ría de mí… me encanta hacer reír a otros; ¡incluso cuando me enojo! Siempre entre mis “insultos” tiro algún chiste o aludo a algo gracioso. A veces también me gusta estar triste, debo confesar; porque sé que estoy. Más me gustan los días en que de hecho quiero despertarme (¡no pasa tan seguido!), igual. Esos días altamente enérgicos, que no paro de hacer cosas, me encanta estar a las corridas aunque putee incesantemente, ¡mentira! Lo disfrutoooo, ¡casi tanto como disfruto de quejarme! Jajaja.
Amo a mis amigos, lo digo muy poco, pero es así. Los amo porque son gente que habla con respeto, generosa, arriesgada, bien intencionados, celebran los triunfos y se fuman mi mal humor cuando estoy para atrás. Nada mejor que los kioskeros que dan monedas, los taxistas que dan cambio, la gente que quizás no conocés y te da cambio, la gente que te ayuda en la calle cuando estás más perdido que turco en la neblina, los buenos profesores, las recepcionistas buena onda, los vendedores que sonríen; en fin, ¡gente que te hace la vida menos estresante! La gente que no grita cuando habla, que sonríe, los que quieren compartir experiencias, los que siempre tienen ganas de hacer cosas (no es mi caso), los que hablan bien de otras personas, los que se quejan pero de una manera divertida, los que se ríen de sí mismos, que no se toman tan en serio, la gente creativa, curiosa, la que se comunica bien, la gente que sabe cuando callarse, los que tratan con cuidado, los que se preocupan, los que se ocupan, la que no es pretenciosa, que se muestra como es, genuina… con esos me da gusto pasar el tiempo y crear momentos.
¿Saben qué nuevo fetiche descubrí? Elgourmet.com. ¡Es todo! Amo la comida, y hay chefs muy copados: el chileno que recorre Escocia e Irlanda probando Whiskys (no me gusta el whisky pero ¡me dan ganas de darle otra chance!), la chica de Rico & Liviano, Fernando Trocca y su idola amiga, la Fontán; y lo mejor para el final: ¡Olivier y Bruno! Con cualquier cosa que dijera me quedaría corta, dejémoslo en “¡cómo me divierten y que hermoso acento!…y la comida, bueh, ni hablar”. Aprendí, a raíz de este hallazgo, que puedo cocinar algo aparte de brownies! Y que me encanta cocinar. ¿Quién lo hubiera dicho? Pero no me gusta cocinar para mí, me aburre, me encanta que mis amigos sean mis conejillos de indias y prueben las recetas y tips que adopté. ¿Qué hay mejor que una buena comida bien acompañado (con vino, claro ;))?
Hablando de comida y buena compañia, amo los jueves en la casa de mi abuela, y amo a mi familia. Aunque a veces reniegue, me queje, me embole; sepan que sé que son lo mejor que puedo pedir (ok y acá me estoy emocionando, qué onda...), los admiro y adoro.
¿Qué más? Salir los días de lluvia, quedarme en casa todo un día por lo menos, coparme con una canción y escucharla ad infinitum por días enteros (o semanas… ha pasado), planear viajes, viajar, ir al aeropuerto (pero no a despedir a nadie, por favor), hace la valija, ¡deshacer la valija!, dejarse maravillar, pensar que uno tiene todo el tiempo del mundo, salir a la noche con amigos… la noche: un capítulo aparte.
La noche siempre tuvo un atractivo especial: todos duermen, es silenciosa, oscura… eso la hace hermosa… y propicia. De noche estudio, leo, escribo, o simplemente me fumo un cigarrillo en el balcón, se me ocurren las mejores ideas, he pasado excelentes momentos que luego la mañana arruina, es fresca, implica una renovación, tiene hasta rico olor. Se conocen personajes nuevos y muy distintos. La noche y yo nos queremos mucho.
¿Otro capítulo aparte? El Arte. Y la Historia. Mis primeros amores: no me pregunten por qué, pero puedo leer sobre eso por horas; tengo los mejores recuerdos de mis momentos más nerd en la biblioteca de Madrid estudiando horas (y de mi recreo que me tomaba con mi café y pepito, ¡ñam!). El arte y la historia son algo perenne, que siempre van a estar ahí. Y siempre van a ser bellos porque siempre podrán ser reinterpretados y vistos desde otra perspectiva.
El olor a Villa Gesell, el olor a pasto recién cortado, o ese olor a whisky y sudor que emanan ciertos hombres… (Suspiro)… ¡los hombres!, he sido catalogada hasta de misógina (no lo soy) por mi amor a ellos, y, de nuevo, no importa cuanto me enoje o me queje o putee; me encantan. El olor a comida que viene de la casa de los vecinos, el olor a comida de mi abuela, a mis vegetales salteados (aunque no sé si son tan buenos, ojo), ¡a vino!, Arturo recién bañado, libros viejos, el aroma que sale de las lavanderías…
Sentir la ropa recién lavada sobre el cuerpo, me encanta el sonido de las tijeras cortando papel, el sonido del silencio (como dijeron Simon & Garfunkel), dormir bien calentita y aplastada por frazadas.
Y muchas cosas más. Ah, sí, para que no digan que me hice la tonta… amo los extranjeros, lo dije. Amo su apertura mental (claro, siempre hay alguno que escapa a la regla, eh!), que estén relajados, disfrutando, eso en general quiere decir que están sonrientes y de buen humor; y que estén en Argentina o en donde sea también que son gente curiosa y con iniciativa.
Un beso afectuoso.
Tomar vino (preferiblemente malbec; y nada de una copa… no, ¡media botella!). Mirar mis fotos amateurs de mis amigos y los lugares que recorrí, los momentos en que tomé esas fotos; estar pensando en cómo estará fulanito y que aparezca, recibir flores de mis alumnos; lo mejor es cuando, finalizando la clase -cuando ya están todos exhaustos a las 9.15 de la noche de viernes-, les sale hablar fluidamente ¡y aplicando lo nuevo! Eso es la gloria absoluta (después de eso celebro con vino, claro).
Amo a mis amigos, lo digo muy poco, pero es así. Los amo porque son gente que habla con respeto, generosa, arriesgada, bien intencionados, celebran los triunfos y se fuman mi mal humor cuando estoy para atrás. Nada mejor que los kioskeros que dan monedas, los taxistas que dan cambio, la gente que quizás no conocés y te da cambio, la gente que te ayuda en la calle cuando estás más perdido que turco en la neblina, los buenos profesores, las recepcionistas buena onda, los vendedores que sonríen; en fin, ¡gente que te hace la vida menos estresante! La gente que no grita cuando habla, que sonríe, los que quieren compartir experiencias, los que siempre tienen ganas de hacer cosas (no es mi caso), los que hablan bien de otras personas, los que se quejan pero de una manera divertida, los que se ríen de sí mismos, que no se toman tan en serio, la gente creativa, curiosa, la que se comunica bien, la gente que sabe cuando callarse, los que tratan con cuidado, los que se preocupan, los que se ocupan, la que no es pretenciosa, que se muestra como es, genuina… con esos me da gusto pasar el tiempo y crear momentos.
¿Saben qué nuevo fetiche descubrí? Elgourmet.com. ¡Es todo! Amo la comida, y hay chefs muy copados: el chileno que recorre Escocia e Irlanda probando Whiskys (no me gusta el whisky pero ¡me dan ganas de darle otra chance!), la chica de Rico & Liviano, Fernando Trocca y su idola amiga, la Fontán; y lo mejor para el final: ¡Olivier y Bruno! Con cualquier cosa que dijera me quedaría corta, dejémoslo en “¡cómo me divierten y que hermoso acento!…y la comida, bueh, ni hablar”. Aprendí, a raíz de este hallazgo, que puedo cocinar algo aparte de brownies! Y que me encanta cocinar. ¿Quién lo hubiera dicho? Pero no me gusta cocinar para mí, me aburre, me encanta que mis amigos sean mis conejillos de indias y prueben las recetas y tips que adopté. ¿Qué hay mejor que una buena comida bien acompañado (con vino, claro ;))?
Hablando de comida y buena compañia, amo los jueves en la casa de mi abuela, y amo a mi familia. Aunque a veces reniegue, me queje, me embole; sepan que sé que son lo mejor que puedo pedir (ok y acá me estoy emocionando, qué onda...), los admiro y adoro.
¿Qué más? Salir los días de lluvia, quedarme en casa todo un día por lo menos, coparme con una canción y escucharla ad infinitum por días enteros (o semanas… ha pasado), planear viajes, viajar, ir al aeropuerto (pero no a despedir a nadie, por favor), hace la valija, ¡deshacer la valija!, dejarse maravillar, pensar que uno tiene todo el tiempo del mundo, salir a la noche con amigos… la noche: un capítulo aparte.
La noche siempre tuvo un atractivo especial: todos duermen, es silenciosa, oscura… eso la hace hermosa… y propicia. De noche estudio, leo, escribo, o simplemente me fumo un cigarrillo en el balcón, se me ocurren las mejores ideas, he pasado excelentes momentos que luego la mañana arruina, es fresca, implica una renovación, tiene hasta rico olor. Se conocen personajes nuevos y muy distintos. La noche y yo nos queremos mucho.
¿Otro capítulo aparte? El Arte. Y la Historia. Mis primeros amores: no me pregunten por qué, pero puedo leer sobre eso por horas; tengo los mejores recuerdos de mis momentos más nerd en la biblioteca de Madrid estudiando horas (y de mi recreo que me tomaba con mi café y pepito, ¡ñam!). El arte y la historia son algo perenne, que siempre van a estar ahí. Y siempre van a ser bellos porque siempre podrán ser reinterpretados y vistos desde otra perspectiva.
El olor a Villa Gesell, el olor a pasto recién cortado, o ese olor a whisky y sudor que emanan ciertos hombres… (Suspiro)… ¡los hombres!, he sido catalogada hasta de misógina (no lo soy) por mi amor a ellos, y, de nuevo, no importa cuanto me enoje o me queje o putee; me encantan. El olor a comida que viene de la casa de los vecinos, el olor a comida de mi abuela, a mis vegetales salteados (aunque no sé si son tan buenos, ojo), ¡a vino!, Arturo recién bañado, libros viejos, el aroma que sale de las lavanderías…
Sentir la ropa recién lavada sobre el cuerpo, me encanta el sonido de las tijeras cortando papel, el sonido del silencio (como dijeron Simon & Garfunkel), dormir bien calentita y aplastada por frazadas.
Y muchas cosas más. Ah, sí, para que no digan que me hice la tonta… amo los extranjeros, lo dije. Amo su apertura mental (claro, siempre hay alguno que escapa a la regla, eh!), que estén relajados, disfrutando, eso en general quiere decir que están sonrientes y de buen humor; y que estén en Argentina o en donde sea también que son gente curiosa y con iniciativa.
Un beso afectuoso.
viernes, 8 de octubre de 2010
Odio todo
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| Madam Mim |
Desprecio la resignación, la comodidad, la falta de entrega, la falta de dedicación, el no cumplir, la falta de honradez, la ineptitud, la ineficiencia, la negligencia, la falta de palabra. Que todo sea efímero, el no compromiso, las fobias, la hipocresía, la injusticia me vuelve loca, ¡me pone los pelos! Las distancias, las cosas sin terminar, la falta de posibilidades, el encierro, las aglomeraciones de gente, los shoppings los sábados a la tarde, las parrillas esas con manteles blancos y vasos copita con la panera en el medio, el bife con ensalada, la ensalada mixta, Berlitz, las manzanas, el carnaval carioca, las baladas latinas, el olor en Buenos Aires en verano, el microcentro, los pantalones de poliéster, la monotonía.
Me exasperan soberanamente la inseguridad, las drogas, la inoperancia, sentir impotencia, los traicioneros, los envidiosos, los asesinos, los violadores, los abusadores, los golpeadores, los bebés que no se callan nunca, ¡la gente que no se calla nunca!, los perros chiquitos que ladran como si se hubieran tragado un silbato, las apariencias, los mensajes de texto; que me digan ‘cuidate’ –la concha de tu madre, ¿tan mal me ves que me decís que me cuide? ¿Te parece que me voy a enfermar? ¿O qué?-, la gente que no respeta los espacios personales, los que te hablan a un centímetro de la cara, los que te tocan cuando hablan, los que se creen tus mejores amigos y ni te conocen, los hiperkinéticos, los tacaños, los convenidos, los codiciosos, los ególatras, los egocéntricos, los consentidos, los complacientes, los sinvergüenza, los impunes, los irrespetuosos, los altaneros, los bravucones, los malcriados, la gente que habla al pedo, la que no se ríe de ella misma, la que no tiene humor.
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| Madam Mim enferma |
Más que nada, eso, las carencias son algo que me angustia muchísimo. Soy una persona muy afortunada, y así como odio tantas cosas, hay muchas otras que no me enajenan tanto. Pero hoy no quiero quedarme callada cuando hay tanto que sí lo hace.
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